Nadie duda que en la Argentina de hoy hace falta mucha solidaridad y ayuda mutua para paliar las necesidades más básicas de una gran parte de la sociedad. Sociedad que se ha empobrecido a niveles singulares. Entre las muchas culpas, creemos que una de las más importantes es la del voluntarismo. Voluntarismo como el expresado por la campaña “El Hambre más urgente”. ¿No sería acaso más eficiente y efectivo que todos los que firmaron este petitorio donen, digamos, $5 por mes para darle de comer a un niño o madre embarazada de este país?
¿Todavía Usted cree que el Estado va a poder administrar bien algo? Pero lo más importante de todo no es eso: ¿No sería más responsable que cada uno se haga cargo de esas necesidades? Es muy fácil firmar una planilla y desentenderse. Es muy fácil hacer caridad con los bienes ajenos.
Se afirma que ya se ha llegado al millón de firmas. No es necesario ser un matemático para deducir que un millón de firmantes donando $ 5 por mes aportarían $ 5.000.000. ¿Qué los detiene? ¿Por qué no hay alcancías en las mesas de recolección de firmas?
Supongamos que todos los que firmaron pagan sus impuestos. ¡¡¡Muy bien!!! Entonces ¿Por qué ellos deben disponer de los impuestos de los que no firmamos esa planilla? ¿Qué clase de responsabilidad es esa? ¿Por qué existe esa vocación, tan argentina, de ser los paladines del voluntarismo y el robo? Porque, en definitiva, este ejercicio de caridad con los bienes ajenos no deja de ser un robo. A los que no firmamos no nos preguntan si queremos ser solidarios. ¿Qué clase de solidaridad es la que se ejerce de manera compulsiva y obligatoria? Es verdad que éste es el país de los eufemismos, pero ¿No estaremos yendo demasiado lejos con el concepto de “Solidaridad compulsiva y obligatoria”?
Esta campaña, tampoco es democrática: no respeta la regla de la mayoría, piedra angular de la democracia. ¿Unos pocos pueden más que unos cuantos? Tampoco respeta otra noción básica de la democracia moderna: el respeto por las minorías. Suponiendo que esta planilla juntase la mitad más uno de las firmas argentinas. ¿Alguien le preguntó al resto si sus derechos son respetados? Concretamente, volvemos a lo que decíamos más arriba. ¿Por qué unos señores aburridos y sin nada mejor que hacer van a disponer de mi plata? ¿Será que quieren ser recordados por la historia como los nuevos Robin Hood? Nada más que esta versión le roba al rico, al pobre, a todos, para ganarse el título de Primer Solidario. Ya tuvimos Primeros Trabajadores, y así nos fue. Los ingleses tienen un dicho muy interesante: lo único que aprendemos de la historia es que no aprendemos nada…
Nosotros sabemos que a partir de estas ideas aquí volcadas, seremos tachados de monstruos, de insensibles, de agentes del imperialismo yanqui, de esbirros del FMI. y que no ayudamos a las ancianitas a cruzar la calle.
Nosotros creemos que decir esta verdad es como un golpe en la mesa, esperando que este terrible castillo de naipes construido por algunas personas aburridas y sin nada mejor que hacer se pueda derrumbar. La verdadera renovación de la Argentina pasará por acabar con la demagogia, el voluntarismo, el facilismo y las mentiras. Es decir, diciendo y obrando con la verdad.
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