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El Rey Momo del Sur
En la Nueva Argentina, todo el año es Carnaval
Por Loly
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Muchos años transcurrirán y con orgullo o vino y añoranza recordaremos a las jornadas triunfales de Mayo de 2006, pródigas de Dignidad Nacional.
Otro brillante capítulo se ha escrito en la virulenta y encarnizada guerra fría contra nuestros enconados rivales (y hermanos) regionales que, con envidia, temor y torpeza, pretenden colocar palos en las ruedas que nos impulsan hacia a nuestro portentoso desarrollo y a nuestro inevitable dominio continental.
Resulta pues que, no bien nos descuidamos, nos ha crecido un nuevo Caín en Oriente.
El Uruguay, y no por primera vez, pretende escupirnos el asado, pretende envenenarnos con su ponzoña cipaya, pretende burlarse de nuestro ecologismo militante y privarnos de nuestro carácter de primeros acreedores ambientales del mundo.

Argentinidad en su estado más puro ¡Qué nadie se atreva a reclamar lo que no es suyo!
El Uruguay, guarida de traidores durante la Era Dorada del Primer Pastor y la del Paleo-Pastor, refugio de las ovejas vendepatrias que saltaron por sobre el Corralito y huyeron así de la Pesificación Asimétrica Más Exitosa de la Historia y de su destino argentino, que codicia atribuirse a nuestro Carlitos Gardel y a nuestra gran invención, el dulce de leche; y que casi devastara a nuestra orgullosa industria de bicicletas de calidad obrando como agentes del imperialismo chino.
Este pequeño y taimado enemigo, en su infinitas cobardía y pusilanimidad, ha buscado el contubernio con potencias imperialistas de nota, Finlandia y España; que pretenden enriquecerse con y a la vez enviciar al recurso que nos hará líderes en el siglo que comienza, el agua dulce, la que no se puedan llevar. Nos quieren arrojar su veneno de Norte a Sur para obtener pingües ganancias y estupidizar y diezmar a nuestros inocentes corderos.

George W. Bush y el taimado ex-progresista oncólogo oriental vendido al oro finlandés
Los Orientales nunca concluyeron las lecciones de la independencia económica, que nos enseñan de la necesidad de industrializarse y sustituir importaciones de alto valor agregado, de contar con terminales automotrices y fábricas de zapatillas. Debemos concederles algunos aciertos, como la sustitución de la importación de whisky y su elaboración por parte del Estado, así como del cemento y los combustibles.
Por ello, por unas inversiones extranjeras que los harán esclavos y que sin duda fugarán ganancias, están dispuestos a venderse al oro finlandés y a sus oscuros designios colonialistas. Se engañaron plantando árboles que ahora serán talados sin trepidación por obreros esclavos, para producir pasta de papel, la que los pérfidos godos y finlandeses se llevarán, y que dejarán al Uruguay sólo polución, migajas y dominio colonial.

El Rey del Carnaval: ¡Deme dos! ¡Se me van los ojos!
Pero el Pingüino, alertado oportunamente por Grinpis y por las heroicas asambleas populares de Gualeguaychú, reunió al Rebaño tras de sí en otra patriada (y van) que detuvo en seco a la horrenda conspiración.
La Viveza Criolla halló otro producto autóctono de exportación, los Piquetes, que ya no son entre hermanos, así no nos comen los de afuera. Son ahora Piquetes Internacionales contra agresiones imperialistas.
Pues las ovejas ya no somos lamebotas. Hemos recuperado nuestras Conciencia e Identidad Nacionales. Hemos recuperado el orgullo de ser ovinos.
Los heroicos piquetes de Gualeguaychú y otros puentes aleccionaron a los perjuros orientales acerca de los riesgos de ignorar nuestras advertencias. Aprendieron que deben marchar a nuestro paso, que sólo son una provincia irredenta que vive por obra y gracia de nuestra Patria, sus turistas y especuladores.
Los Piquetes Internacionales también contribuyeron a la Industria sin Chimeneas, el Turismo, que aporta divisas para inversión pública y planes sociales, en detrimento del sifón de divisas ovinas de Oriente, Punta del Este, y de otras playas promotoras del libertinaje.
Pero el punto culminante de la Patriada fue la Gesta del 5 de mayo, el Carnaval Ovino celebratorio de la Dignidad Nacional realizado, por cierto, en el corsódromo de Gualeguaychú.
Allí el Pingüino, devenido en el Rey Momo del Sur, demostró que en la Nueva Argentina, todo el año es carnaval. Allí reafirmó la Dignidad Nacional y respondió a las injurias proferidas desde la otra orilla, la orilla insensible y entreguista. La orilla presidida por el nuevo Lula, por el nuevo judas, que viajara recientemente a pactar la humillante rendición de su pabellón ante su nuevo patrón en Washington, renunciando a su puesto de batalla en el Nuevo Mercosur Salvaguardado.
Allí impugnó esas arteras acusaciones, de marcado sesgo antiargentino, acerca de que nuestras pasteras contaminan el mismo curso de agua. Allí se comprometió a mejorar su tecnología, pero advirtió que nuestras plantas están distribuidas por nuestra extensa geografía, distantes entre sí; esto es, mal de muchos (consuelo de ovejas). ¿O van ahora a tratar de convencernos de que nosotros contaminamos al Riachuelo?

La pérfida conspiración oriental-finesa que envenenará
a nuestros corderos en la cuenca Matanza-Riachuelo
Allí clamó por el pago de la deuda ambiental que el mundo industrializado del Falso Primer Mundo (FPM) tiene para con nuestro país. Allí humilló otra vez a los poderosos, denunciando el default vejatorio de dicha enorme deuda que desde hace décadas se incrementa día a día con la degradación de nuestro inmenso capital ambiental, esperanza del mundo.
Sus palabras hicieron vibrar al numeroso y entusiasta auditorio, que saboreaba entre vítores y aplausos a los choripanes de rigor, aquellos que el Pingüino rescatara recientemente de las garras de la oligarquía agroexportadora.
Llegó entonces la hora del desfile de carrozas alusivas. Las más aplaudidas fueron las que hicieron alegoría a nuestros recientes triunfos, entre ellas, “Dignidad Nacional” “Justicia Social”, “Antártida Argentina”, “Independencia Económica”, “Malvinas Ovinas”, “Devaluación Más Exitosa de la Historia”, “Pesificación asimétrica”, “Default Patriótico”, “Pluralismo Singular”, “Argentina Potencia”, “Enpovesa Volveremos” y “Pila de Hidrógeno Ovina”. Esperamos no estar olvidándonos de ninguna.

El espíritu del Gran Pastor halló a un digno hijo en el que reencarnarse
La Redacción de Somos Ovejas, presente en cada epopeya ovina, pudo atestiguar en las santas playas de Gualeguaychú la apoteosis del Pingüino que, por este acto y muchos otros de esplendoroso servicio a la Patria, ha transcendido ya su condición avícola. Fuimos afortunados testigos de la Reencarnación del Gran Pastor, que ha regresado a completar su tarea. Amén.
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