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50 aniversario de la muerte de Stalin
Redacción de Somos ovejas |
A las cuatro de la mañana del seis de marzo de 1953, hace justo medio siglo, la radio soviética anunciaba: “el corazón del camarada de armas y continuador del genio de la causa de Lenin, del sabio líder y maestro del Partido Comunista y de la Unión Soviética, ha dejado de latir”.
De hecho, esto había ocurrido el día anterior, el cinco de marzo, pero sus colaboradores más cercanos, que tanto afecto le tenían, esperaron perplejos que el querido Koba, en un milagro de esa religión de las “vanguardias intelectuales” del siglo XX que fue (y es) el marxismo, volviese a la vida. Recordemos que el propio Iosif Vissarionovich fue inscripto, siendo apenas un niño, por su madre Keke en el seminario teológico de Tiflis para luego cambiar de religión y adoptar el marxismo (pero sin salir del seminario).
SomosOvejas se viste de gala en esta oportunidad para celebrar el quincuagésimo aniversario de la muerte del más grande Hombre Lobo Pastor de la historia, el gran incomprendido, el incansable continuador de Lenin, ignominiosamente atacado por los partidarios de éste último (por lo menos de aquellos que sobrevivieron a las purgas), el Padre del Pueblo, el Generalísimo Comandante Supremo y Mariscal de la Unión Soviética Iosif Vissarionovich Stalin, originalmente Ioseb Dzhugashvili en su terruño natal, Georgia o, como todos cariñosamente lo recordamos, Koba.
En estos tiempos en los que se repite en nuestra tierra que ningún político tiene claro un modelo de país (con la excepción del Dr. Alfredo González Muú y del Dr. Wolf Z. Amor), es recomendable recordar a un hombre que siempre tuvo claro el modelo de país para su querida Unión Soviética, que no hesitó en tomar el toro por las astas y aceptar el costo político de adoptar medidas tildadas de duras por conspiradores derechistas, hienas fascistas trotskistas y escoria cosmopolita burguesa y bukharinista, pero del todo necesarias para llegar a una sociedad justa sin clases que demostrara claramente a los pueblos del mundo su superioridad sobre el capitalismo.
Los leninistas y los trotskistas se empeñan en condenar su obra pese a que ésta no fue más que la encarnación de los postulados del gran Carlos Marx, sin olvidar a su fiel compañero cerdo capitalista Engels.
Repasemos, para los ignorantes de su gran obra, algunos de sus principales logros:
- Durante el plan quinquenal de industrialización (que tan bien emulara nuestro Pastor) colectivizó la producción agraria de veinticinco millones de campesinos. Los kulaks, muchos de ellos cerdos burgueses que sólo poseían una vaca, y muchos muchos otros que se negaron a cooperar fueron arrestados y ejecutados, los más afortunados, o enviados a campos de trabajo forzado, los menos.
- Las granjas colectivizadas debían entregar su producción completa, lo que llevó a la muerte por hambre de 12 o 15 millones de campesinos ucranianos y sus familias. Solamente los mezquinos se detienen ante estos detalles. Una muerte es una tragedia, millones de muertes, sólo una estadística.
- Para asegurar el control del Estado decide en 1934 liquidar a sus rivales políticos, a los oficiales de las fuerzas armadas, a los sospechosos de haber comido helado de frambuesa, a los que se vestían con ropa oscura, a los entrenadores de osos, etc, etc. En definitiva, como bien lo había enseñado Lenin, la dictadura del proletariado tiene muchos enemigos, por lo que hay que dirigirla a través del Terror. Este típico producto francés, el Terror (y su variante chic, el Terror Blanco), realzan el pedigree de la Revolución de Octubre, como el más puro y notable retoño de la Revolución Francesa. Revolución que también se preocupó mucho por la Libertad, la Igualdad y por sobre todo, la Fraternidad. Los procesos judiciales de las purgas eran muy expeditivos, los acusados confesaban fantásticas conspiraciones nazi-burguesas-trotskistas y eran rápidamente condenados y ejecutados. La eficiencia insuperable del socialismo. ¿Cuántos cayeron? ¿Seis, Siete millones? Nunca lo sabremos. Para 1939 la gente estaba tan aterrorizada que los arrestos masivos y ejecuciones ya no fueron necesarios, por lo menos por unos años.
- Luego de la Segunda Guerra Mundial, los ciudadanos soviéticos repatriados, a quienes Koba consideraba traidores, fueron ejecutados o enviados a campos de prisioneros.
Pese a criticarlo severamente, su némesis Trotsky no estaba tan distante del pensamiento de nuestro héroe. Entusiasta oculto (o no tanto) de las políticas estalinistas, escribió: “la introducción del trabajo forzado es impensable sin la aplicación, en mayor o menor grado, del sistema de la militarización del trabajo.
“Estamos dirigiéndonos ahora hacia el tipo de trabajo que él dijo que debe ser socialmente regulado sobre la base de un plan económico, obligatorio para todo el país, compulsivo hacia todo trabajador. Esta es la base del socialismo… La militarización del trabajo, en el sentido fundamental que he expuesto, es el método básico indispensable para la organización de nuestra fuerza laboral. … ¿Es cierto que el trabajo compulsivo siempre es improductivo? … Este es el más retorcido y miserable prejuicio liberal: la esclavitud, también era productiva. … El trabajo forzado de los siervos no surgía de la voluntad exclusiva de los señores feudales. Fue (en su tiempo) un fenómeno progresista.”
Varios quisieron imitarlo, Nicolae Ceaucescu en Rumania, Pol Pot in Camboya, Kim Il Sung en Corea, pero ninguno de ellos alcanzó tales niveles de éxito sin importar el esfuerzo, el entusiasmo y el ingenio aplicados.
Stalin, gran teórico del marxismo leninismo
Otro de sus grandes logros fue su teoría del “Socialismo en un solo país”, algo inimaginable para nuestras mentes inferiores considerando que el marxismo es internacionalista por definición.
Este artículo de fe, en conjunto con el agravamiento de la lucha de clases, son los puntos de articulación del pensamiento del gran Stalin y el eterno camarada Lenin.
Lenin sostenía, al igual que Trotsky, que “la salvación sólo era posible por la vía de la revolución socialista internacional”. Pero, con su ley del intercambio desigual, la revolución podría empezar en un solo país y extenderse al resto de la cadena imperialista (en un proceso similar, curiosamente, al de la Peste Negra).
De esta manera encontramos que se pasa magistral y convenientemente de la “revolución en un solo país” al “socialismo en un país”. Si bien es una tesis oficial del gran Koba, su origen es, sin duda alguna, el camarada Lenin.
Por otro lado, el Tío Iosif toma de Lenin la tesis según la cual la dictadura del proletariado está justificada por la intensificación de la lucha de clases: el período de derrumbamiento y de supresión de la burguesía estaría marcado por una lucha de clases de un encarnizamiento sin precedentes. Por lo tanto, el Estado de este período debe ser necesariamente democrático y dictatorial en una nueva forma, en favor del proletariado, en contra de la burguesía.
Los detractores de Koba, dicen que no puso el suficiente empeño en democratizar lo dictatorial de este nuevo estado
¡¡¡Viles mentiras de las hienas fascistas-trotskistas!!! El reforzamiento del estado, se inscribió en la misma línea de pensamiento del leninismo, puesto que fue en la Unión Soviética donde se construyó el socialismo, y donde las condiciones particulares de su desarrollo impusieron el apartamiento de toda referencia de la desaparición del Estado. Esta “condición particular”, que el gran líder supo manejar y contrarrestar a la perfección fue “el cerco capitalista”. A pesar de la ímproba tarea del gran Koba al lograr una sociedad sin clases en la URSS, es culpa del eterno enemigo capitalista, siempre presto a intervenir militarmente para restaurar el capitalismo, que siga existiendo el Estado. El Estado soviético siempre estuvo cercado, por lo tanto no pudo desaparecer… Por eso el gran Koba trató de destruir este cerco, pero sólo lo pudo correr algunos miles de kilómetros durante su gloriosa vida. ¡¡¡Si hubiese vivido lo suficiente, seguramente no hubiese quedado una sola cerca en torno al socialismo!!!

El gran Lenin fue el que siempre mostró el camino, reduciendo progresivamente la libertad de prensa y expresión, prohibiendo oficialmente las huelgas, creando la Cheka (antecedente de la NKVD, que a su vez fue el antecedente de la KGB), prohibiendo el pluripartidismo y justificando la dictadura. El humilde Koba sólo logró lo que el gran Lenin empezó a soñar para sus amados proletarios y que nunca pudo completar en vida…
El tío Iosif, en la única oportunidad en que pecó de orgulloso, fue en su íntimo deseo de ser recordado como el más grande asesino de la historia pero los falsos socialistas, tras un gran trabajo de zapa de décadas, le arrebataron el cetro para otorgárselo a ese burdo monigote austriaco que sólo fue un mediocre competidor, con sus teorías raciales tan poco científicas. Este torpe cabo austriaco, sólo liquidó algunos pocos millones, que empalidecen ante el, esperemos, insuperable, registro del glorioso Tío Iosif. Aún después de muerto, entre las enormes multitudes que asistieron a verlo se produjeron cientos de muertos pisoteados y ahogados, no cualquiera logra continuar su record después de muerto, una hazaña sólo empardada por el Cid Campeador…
Periodista, ladrón de bancos, general, terrorista, comisario del pueblo, escapista, escritor, teórico, diplomático… este versátil hombre no dejó nada por hacer. Ya lo había dicho Marx en su momento, en el paraíso socialista se podría desarrollar una actividad un día y otra al siguiente: cazar por la mañana, pescar a la tarde, arriar ganado a la noche y criticar después de la cena, sin volverse necesariamente uno, cazador, pastor o crítico… Sin duda alguna, Koba, fue la encarnación del hombre del futuro del paraíso prometido socialista… o, para nuestra cosmovisión óvida, el Primer Proletario.
¡Qué no hubiese logrado de haber vivido unos años más! Los tristes peleles que le siguieron no contaban con su dureza campesina, ni siquiera el célebre revisionista Nikita Kruschev. También conocido durante la era de Stalin como el “carnicero de Ucrania”.
Algunos de los que en su tiempo reconocieron sus méritos lo han llamado “Sol Brillante”, “Esencia de vida”, el “Gran Maestro y Amigo” y la “Esperanza del futuro de los proletarios y los campesinos del mundo”.
En 1935 le preguntó a su madre enferma: “¿Por qué me pegabas tan duro?”
Y la heroica Keke le contestó: “por eso saliste tan bueno”
… y cantemos todos juntos ahora
El Himno de la Unión Soviética
La Indestructible Unión de Repúblicas Libres,
que la Gran Rusia ha soldado para permanecer por siempre.
Creada en la lucha por la voluntad del pueblo,
Unida y potente nuestra tierra Soviética!
Canta a la Patria, hogar del hombre libre,
Baluarte de pueblos en franca hermandad.
¡Oh! Partido de Lenin, fortaleza del pueblo,
¡que al triunfo del Comunismo nos conduce!
Entre las tempestades los rayos del sol de la libertad nos han alentado,
a lo largo de la trayectoria nueva donde el gran Lenin nos condujo.
Por una causa honrada él levantó los pueblos,
Inspirándolos para trabajar y morir valerosamente.
O, la versión antigua:
La verdad para el pueblo, así Stalin nos ha criado,
¡Nos inspiró a trabajar y a morir valerosamente!
Canta a la Patria, hogar del hombre libre,
Baluarte de pueblos en franca hermandad.
¡Oh! Partido de Lenin, fortaleza del pueblo,
¡que al triunfo del Comunismo nos conduce!
En la victoria de ideal inmortal del Comunismo,
Nosotros vemos el futuro de nuestra amada nación.
¡Y en el revoloteo desu estandarte escarlata,
es verdad que desinteresadamente siempre permaneceremos!
Haga click aquí para escucharlo (pero en ruso...)
También podemos recitar:
José Stalin ha muerto.
Padre y maestro y camarada:
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche que te vas.
Rafael Alberti
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